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CUENTO DE NAVIDAD - LOS AGUINALDOS (I)

  CRONIQUILLA   CUENTO DE NAVIDAD LOS AGUINALDOS (1) Orlando Clavijo Torrado   En el atrio de la iglesia parroquial se oyó la voz fuerte de un hombre: “¡mis aguinaldos!”, y la protesta de una joven: “por la teta no se vale!” Risas y burlas. Se formaron dos bandos a favor de los contendientes. Eran las doce del día y la banda municipal empezaba la retreta acostumbrada por la época. Completaba la alegría el estallido de los cohetones en lo alto. A Rosalba y Armando, amigos desde la infancia, que casualmente pasaban por allí y se involucraron en el alboroto, les provocó jugar también a los aguinaldos.   Recordemos que dicho juego comenzaba exactamente el 16 de diciembre o día primero de la Novena al Niño Jesús o Novena de aguinaldos.   La tradición pueblerina consistía en jugar apuestas desde dicha fecha hasta el 6 de enero o Día de los Santos Reyes Magos. Se apostaba algo que debía pagar el perdedor: una suma de dinero, un regalo, una promesa, etc....